Cielo compacto

Contemplo un cielo estrellado mal llamado así al carecer de ellas, luminosas y fugaces en la mente de quien sabe crear universos en un instante, traje malos días, días tras vidas y así presencié mi propio armagedón pero no, aún no estoy acabado, un fin no significa mi fin, ni el sin fin significa infinito, ya en un estado atípico me observo y finjo no darme cuenta de nada.
Admiré mis creaciones un tanto desganado y ahora traigo mis propios pecados arrantrándose entre todas sus concepciones hasta el punto de ser opuestos y parte de la misma rueda. Presencio pasivo el augurio cambiante de ratos largos y de pedazos entrecortados sobre la maza moldeable del tiempo y el ciclo que recupera por completo cada cosa para que siempre funcione todo al pie de la letra, quizás... alguna cosa me pide, quizás quiere que me entere de algo pero se que miro en dirección opuesta y si cambio de dirección será igual, hoy solo tengo un camino iluminado y no hay forma de escapar de él. Deséenme suerte, eso me recuerdo a veces.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Uno más

Mil novecientos noventa y zundo

Sería trampa