No caigo
Ayer era un correr de tiempos extraños, momentos confusos, tiempos hermosos de momentos perfectos a su manera, caían lluvias templadas en tardes pálidas que iluminaban los rostros de nuestras felicidades. Ayer corrían nuestras esperanzas tras sueños que nos arrastraban hasta algún lugar aún no visible ante nuestros ojos inocentes. Ayer era cuando teníamos prohibido hablar sobre ciertas cosas y nos distraíamos entre juegos y torpezas que luego olvidamos por circunstancias de la vida. Ayer aparecía ante nuestros ojos la sonrisa más perfecta que se pueda imaginar, un rostro lleno de alegría en estado de incubación ocultando como podía su fuerza y toda la grandeza que poseía. Ayer nos desesperamos encontrando la manera, buscando estrategias como quien quiere hacer un jaque mate por miedo a perder la vida. Ayer nos entorpecíamos y así continuábamos andando sin saber por qué, notando el trastabillo en cada paso y dejando de lado bloques de dudas, miradas incompletas. Ayer dije cosas y...