Mil novecientos noventa y zundo

Si, tal vez te dé una extraña melancolía el título de esta entrada, por qué dirás, razones hay muchas o tal vez solo una, lo importante es que fue y es un hecho que alguna vez todos los de la generación anterior al año dos mil vivimos.
Cómo olvidar el paralelismo horizontal y enfrentado que daban aquellas extrañas casas anti-gravedad, los saltos altos en bicicleta, incluso esos trucos imposible en la actualidad, armando y desarmando en el aire, era casi... una obra de arte, el cantar de las aves en escalas menores y las veredas corredizas son, entre tantas, distintivas de la época.
Sé que muchos de los pocos lectores que se tomarán el tiempo de hojear estos textos verán a todo esto como algo demasiado loco pero yo sé que en verdad sucedió, lamentablemente el tiempo o más precisamente aquellos dueños del tiempo se encargaron de hacer desaparecer de las mentes incluso débiles de toda la población minuciosamente cada recuerdo.
Fijo está que los niños que nacieron aquel año no fueron anotados sino hasta el año siguiente que no sabría decirles exactamente cual fue, lo bueno de aquél año era que no falleció nadie, todo el mundo o al menos mi mundo permaneció con una total vitalidad, fue el paraíso en vida, el año de cristal o de cuarzo o de cristal de cuarzo, no recuerdo bien el nombre que se animaron a ponerle las personas, obviamente los seres del tiempo no apoyaban estas trivialidades pero no eran vengativos ni autoritarios, tal vez por eso la gente aceptaba sus normas con total naturalidad.
Yo he de haber tenido entre siete y diez años cuando todo sucedió en aquél año inabreviable vaya a saber uno el por qué... me acuerdo... no se podía decir -el año noventa y zundo- debía decirse -mil novecientos noventa y zundo- cosa que era bastante molesta porque las abreviaciones son algo natural en tiempos donde la gente anda apurada.
Por suerte nuestra y desgracia de aquellos seres del tiempo yo pude esconderme inconscientemente de esa luz a lo MIB que borró toda memoria e incluso me escabullí de la devolución de la mancha anti-gravedad que se colocaba en en medio de la mano derecha, aquél sello que pretendía ser un lunar que activaba precisamente la capacidad de sentir que estabas en la luna
Sé que suena como a un sueño y en parte lo fue, todas las personas decidieron tomarse vacaciones ya que aquellos seres del tiempo proporcionaban todos los bienes necesarios para la supervivencia. No estoy seguro si fue un año entero, pero pasó volando, supongo que también por eso tuvieron tanto éxito en extinguirlo del recuerdo mundial.
Hoy sé que la mayoría tiene un año más de lo que cree y eso no le cambia la vida a nadie, quizás si el saber que vivieron el mejor año de su vida en un tiempo del que no hay registro alguno, incluso cualquiera puede desmentir lo que digo, mi argumento contra el mundo es, sin ir más lejos, tristísimo. No obstante creo prescindir de la veracidad del actual relato para deleitar con su hermosa estructura romántica y fantástica ya que es por lejos uno de momentos que más goce podría recibir por parte de quien pueda encontrar un recuerdo de aquél año, una voz, una imagen, una luz, un roce, una pequeñez puede despertar sensaciones inolvidables, debo admitir que a mi parecer, esto buscaban aquellos seres del tiempo, dándonos toda la libertad de elegir que hacer sin ataduras ni imposiciones mentales o físicas, algunos pudimos llegar a tocar o al menos estar cerca de la anhelada felicidad.
El amor no existía en aquellos tiempos o tal vez así lo percibí debido a mi temprana edad, quizás no era así pero ya por ese tiempo me había condicionado porque aquella princesa que pudo vivir en mil reinos si lo deseaba, estaba ahí, inalcanzable y yo charlando con alguien entendí que lo que sentía no era amor, sino que ella solo me gustaba y aunque terco intenté sostener la fantasía de que el amor es para siempre, más adelante comprendí que al menos en esa ocasión no era así, odié esa conclusión, como también odié enterarme de engaños que parecían poseer una coherencia mágica, hechos inexplicables que se explican de las maneras más estúpidas y hasta innecesarias. Y así, con estos desengaños que fueron quedando puedo decir que muchas veces la fantasía alimenta mucho más el alma que la verdad misma en crudo, así mismo en este momento elijo creer, elijo recordar aquél año como uno más en mi vida y pido fuertemente que lleguen a mi más y más imágenes del año que borró el tiempo, del año que puede volver en cualquier momento.

Comentarios

  1. Un viaje interno reflexivo y profundo, y sobre todo intenso por las confesiones a si mismo. Enhorabuena y gustoso (Y)
    Mis dieces!

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