Nunca me fui
Veo poco a poco, lentamente cada movimiento de los engranajes de mi tiempo, todo lleva a un destino no lineal, nos vamos alejando de nuestro momento en cada instante. Para qué seguir ilusionado en situaciones que no llegan, estar perdido por no saber cual fue el momento, el instante en que era.
Hoy creo ver que fui y deseo volver a aquel momento con una actitud diferente, me pregunto muchas veces si hago lo correcto y nunca obtengo la respuesta que busco.
Hoy, nunca, palabras que repiten mis textos se resaltan entre las demás para dar a conocer lo que en verdad encierran, una infinidad de posibilidades que parecen no tener una sola dirección, hoy es el presente, nunca es siempre y cómo puedo manejar la totalidad del tiempo en solo una palabra, la usé demasiado que perdí ante el concepto y me arrastré entre finas sensaciones que no pretendo olvidar, nadie está exento, la responsabilidad de nuestros actos nos marcan más de lo que quisiéramos y una marcha es más difícil de quitar que una pincelada. Creo que al fin volví a encontrarme al menos en mis secretos y logro ver que aún puedo llamarme por mi nombre, refresca la mente saber que luego de un viaje tan largo quedan los recuerdos y hechos del pasado toman un color diferente porque al recordarlos podemos interpretarlos con más sabiduría que entonces, así avanzamos desfasados de las situaciones.
Pretendo si, conocer más de todo, de mi, al menos por ahora puedo continuar por un sendero que yo mismo observo.
Hoy creo ver que fui y deseo volver a aquel momento con una actitud diferente, me pregunto muchas veces si hago lo correcto y nunca obtengo la respuesta que busco.
Hoy, nunca, palabras que repiten mis textos se resaltan entre las demás para dar a conocer lo que en verdad encierran, una infinidad de posibilidades que parecen no tener una sola dirección, hoy es el presente, nunca es siempre y cómo puedo manejar la totalidad del tiempo en solo una palabra, la usé demasiado que perdí ante el concepto y me arrastré entre finas sensaciones que no pretendo olvidar, nadie está exento, la responsabilidad de nuestros actos nos marcan más de lo que quisiéramos y una marcha es más difícil de quitar que una pincelada. Creo que al fin volví a encontrarme al menos en mis secretos y logro ver que aún puedo llamarme por mi nombre, refresca la mente saber que luego de un viaje tan largo quedan los recuerdos y hechos del pasado toman un color diferente porque al recordarlos podemos interpretarlos con más sabiduría que entonces, así avanzamos desfasados de las situaciones.
Pretendo si, conocer más de todo, de mi, al menos por ahora puedo continuar por un sendero que yo mismo observo.
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