Escena perdida Nº1

Escribo en silencio, anhelado estado entre muchedumbres que atropellan cada segundo, cada idea, cada pensamiento, condicionando enormemente la percepción del mundo, de lo que es y de lo que tiene. Miro y vivo en silencio, percibo mil cosas, me gusta una, me obsesiono con una, recibo el silencio anhelado acompañado de una angustia interminable, cómo cambian los deseos de un hombre, ya no busco sino siento, pero qué siento exactamente, ya no me confundo pero puedo dudar.
Cómo caí en brazos sin dueño, tal vez sin brazos, como callo aún conociendo las consecuencias, donde encuentro razones para seguir esquivando mi progreso, qué temo, qué pierdo, qué perdí.
No en vano salté al vacío, encontré de nuevo el silencio en traición y arrepentimiento, que horrible percibirse uno peor de lo que se creía, como defraudar al mundo y a mi, no entiendo hoy lo que viví. El mar se llevó mi rudeza y nerviosismo, mi torpeza e inmadurez aún me acompañan, cómo es que el mar nos deja solo la esencia de nuestro ser. Volver al mundo no fue un querer, fue un deber, aún hoy sigo anhelando el silencio plano, sin consecuencias que lo acompañen, el silencio acompañado es válido solo en metáforas, tengo hoy pasado y futuro, ambos cambiantes, ambos dependen de mi.

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