Romance
No soy digno por la grandeza que admiro en su posesión, por más que nadie posea nada...
"la belleza es suya"
Fui un admirador, observador que no influye pero que mueve ese mundo que está particularmente relacionado con lo que percibimos gracias los sentidos, el mundo sutil donde nace el amor o de donde uno lo extrae como preciado oro admirando la belleza que le da a un ser o a los ojos del que mira ese ser, a las manos que lo tocan, los oídos que escuchan su voz, los labios que sienten, el sexo que nutre, crea y satisface quizás el mayor deseo alcanzable, unirse a otro ser... y no a cualquier ser, sino ser testigo activo de un momento creado a partir del deseo de incluso años... quizás, momento presente bendecido por propia determinación, cómo hacemos las cosas es un misterio, indicios sobran, certezas carecen, pero bastan para entender que es un proceso que está siempre, hasta donde sabemos.
Somos lo que creemos ser pero no con el pensamiento, el cuerpo en todos sus sentidos sabe cómo está, qué le falta, qué siente, qué necesita, qué sobra y patrones de pensamiento refuerzan esta creencia constantemente hasta que notamos que algo va mal, parar el avance de daño constante cuesta, arreglar lo dañado aún más pero por eso se insiste en que tengamos conciencia, necesitamos saber qué está mal para arreglarlo y vivir bien, tener una capa que tapa y disfraza carencias, oculta la esencia primordial y el ser esencial... lo que somos.
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