A mi
No importa la cantidad de conocimiento que obtengas en tu vida, la sabiduría de saber que hay más allá de la muerte solo la da la experiencia, no es más sabio el que piensa y molesta a los demás con temas que solo a él le interesan, sino el que vive, en la inocencia de no saber, en la incertidumbre de no saber por no querer, por ganar ese tiempo en disfrutar, pensar me hace mal, sentir me hace dudar, vivir me hace morir, amar me hace soñar...
Paso días y días avergonzado por ser quien nunca fui, recuerdo y conservo cosas tan mías que a veces más que verlas las siento parte de mi, aferrada a mi ser, encarnada a mi piel con su sangre chorreando y llenando años en lagunas, llenando baldes de locura...
Consuelo prometen íntimos, se llevan un mal recuerdo, verme tan bien, sentirme tan mal, no saber si ser o estar, por ahora solo estoy, ya no soy el que fui, ya no soy quien creí...
Caminatas prometen despejar ideas, liberar cadenas y hasta a veces lo logran, nada sale como debería, es lo divertido del día a día, según Dios...
Pasos veloces inconscientes me llevan a preguntarme... ¿De qué huyo? Mi porvenir yo lo construyo, lo tengo presente, pero quien le dice a mi mente que deje de ser tan incompetente y deje de pensar negativamente, tan inocente era y debí quedarme allí, en aquellos años que se alejaron como amistades secundarias, como hojas otoñales de las ramas...
Calmarme me resulta tan fácil, callar es sencillo, improvisar pensamientos contradictorios, vivir en sueños, en valles que no existen, en sombras formadas no por luz, por llamas... llamas ardientes de presente inexistente, de creencias perdidas en algún bien material abandonado, ya no me ata el pasado, empecé desde cero, y ese vacío debe de ser lo que veo tan lleno de todo, utilizable para nada, entenderme me resulta predecible, sentirme vivo es imposible, porque mis sueños no existen, razón de vida ¿donde te metiste? la vida es triste, mueres, la vida es lo mejor, entiendes...
Paso días y días avergonzado por ser quien nunca fui, recuerdo y conservo cosas tan mías que a veces más que verlas las siento parte de mi, aferrada a mi ser, encarnada a mi piel con su sangre chorreando y llenando años en lagunas, llenando baldes de locura...
Consuelo prometen íntimos, se llevan un mal recuerdo, verme tan bien, sentirme tan mal, no saber si ser o estar, por ahora solo estoy, ya no soy el que fui, ya no soy quien creí...
Caminatas prometen despejar ideas, liberar cadenas y hasta a veces lo logran, nada sale como debería, es lo divertido del día a día, según Dios...
Pasos veloces inconscientes me llevan a preguntarme... ¿De qué huyo? Mi porvenir yo lo construyo, lo tengo presente, pero quien le dice a mi mente que deje de ser tan incompetente y deje de pensar negativamente, tan inocente era y debí quedarme allí, en aquellos años que se alejaron como amistades secundarias, como hojas otoñales de las ramas...
Calmarme me resulta tan fácil, callar es sencillo, improvisar pensamientos contradictorios, vivir en sueños, en valles que no existen, en sombras formadas no por luz, por llamas... llamas ardientes de presente inexistente, de creencias perdidas en algún bien material abandonado, ya no me ata el pasado, empecé desde cero, y ese vacío debe de ser lo que veo tan lleno de todo, utilizable para nada, entenderme me resulta predecible, sentirme vivo es imposible, porque mis sueños no existen, razón de vida ¿donde te metiste? la vida es triste, mueres, la vida es lo mejor, entiendes...
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