Aquella vida inalcanzable

Es una cuenta pendiente relatar aquél momento, ínfimo momento, hermoso, torpe, básico y tan triste como la propia felicidad. Soñado, inesperado, veloz para mi entonces, aunque lo veo en cámara lenta ahora, dibujando situaciones que podrían haber pero no sucedieron, plantándome la duda de qué hubiese pasado si...

tííííípico pelotudo...


No hay razón para nada si todo lo abarca una sola verdad, una sola existencia, tan viva, tan eterna aunque haya sido pasajera, vida de pobre, en sentimiento y cash, guita flaco guita, en todo, miserable limosnero de palabras, oídos recolectores, labios consejeros que no saben hablar si no es a un ajeno, transparente escenario de falacias subjetivas, dándome falsas verdades de coincidencias que aparentemente jugaban en pos a algo que nacería en un futuro cercano... y así 2 años... 


Apellido del Náufrago, esmeraldas de faroles, haces de luz por cabellera, reflejos divinos de aquella estrella imposible de no conocer, excepto para los topos, pero siendo lo que sos te sentí cercana, tuve una leve esperanza constante de que algún día serías algo importante en mi vida, y ese algo sería mutuo, se que el pequeño fotón de esperanza aún brilla y existe un cero coma mil cero uno de posibilidades de que algo suceda, el cual se va  cuando me toca actuar, pero eso es historia de todos los días.


Rastrillando momentos de antaño que inconscientemente siguen perjudicando mi presente, bloqueos que nunca desee crear pero aparecieron y los putos se mantuvieron vigentes hasta no se cuando, porque alguno debe quedar.


Me alejé de tantas cosas y me aproximé tanto a otras, me mantuve tan neutral en ciertas circunstancias y tan subjetivo en otras, logré ser yo por momentos, logré ver a través del tiempo y siendo más atento debí haber actuado, ahora es otro el viento.


Pero una extraña fuerza me persigue, me dice lo que quiero escuchar, si, Nach suena en mi auricular, a veces, otras solo gritos de dolor, cantos al amor, canciones en idiomas que desconoce mi razón con melodías que impactan en el bombeador de vida, mi día a día no sería el mismo sin esa dosis de morfina sonora que durante una y media horas me otorga sensaciones de tan variadas fuentes que me hacen ser yo nuevamente.


Aquella vida inalcanzable, junto a ti, es posible mientras vivas en mis compases
 y armonías, entre mi voz y las cuerdas que hacen vibrar mis manos, entre las letras que van circulando a medida que los segundos corren, sigues viva, aunque ya no te pueda ver, serás siempre lo que casi pude tener...

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