Fue el lunes en realidad
Hoy vi una persona en el colectivo cuya inocencia me llenó de alegría, llegó pidiendo un boleto hacia calle 25 de mayo y Moreno si mal no recuerdo. Al sentarse en el asiento de adelante comenzó hablándole al chofer con una voz potente y fuerte, con palabras dificultosamente pronunciadas pero precisas... -¿ya llegamos?- -Uh, todavía no llegamos- -Bieeen! Falta menos- Y repetía frases de vez en cuando o se lo preguntaba a otras personas, la mayoría al parecer lo ignoraba o almenos eso me pareció ya que la gente que vemos todos los días en un transporte no habla tan fuerte a menos que vaya en grupo o tenga otras cuestiones de dististas procedencia. Hasta le dijo al chofer -¿Puede tocar bocina?- el cual por fin respondió con buena cara aunque negó su petición, ese al parecer fue el desencadenante o la rotura de la pared social impuesta en todos nosotros ya que el chofer comenzó a prestarle atención y a responder sus preguntas de buena manera... -¿Ya llegamos?- -Ya vamos a llegar- y demás respuesta que mi mente borró de mi escasa memoria de disquete pero fue muy gratificante saber que ese chofer tiene algo propio y una especie de complicidad con él aunque seguramente lo olvidará pronto pero creo que si existe un juez al final de la vida se fijará en estos detalles...
Pude pensar en ese tiempo de viaje, casi apenas esa persona comenzó a hablar que yo quisiera un amigo así, siempre alegre, aunque tal vez un poco molesto no mal intencionado, ocurrente, aunque también pensé que podría ser muy inestable si algo malo le pasa, pero eso no debería hacer problema. Pude pensar la posibilidad y la probabilidad de que la gente que abordaba el transporte en ese momento estuviera pensando algo similar a esto, o si incluso estaban prestandole atención a él, o si simplente se hundian es su mundo musical aislado en un auricular o un par, no se cómo se considera, pensé en la posibilidad de si alguien pudiese pensar que yo estaba pensando en algo así o siquiera si se dio cuenta alguien de que yo estaba prestandole atención a ese muchacho, pensé en cuantas personas como yo quisieran conocerlo o hablarle una vez, porque estoy seguro que era de esas personas que hablan con cualquiera como si fuese un amigo de toda la vida y pensé también cuanta gente como yo no iba a hablarle porque no sabía que decir, como tantas veces me perdí de amistades, amores de mi vida en un colectivo, incluso golosinas de vendedores ambulantes por no preguntar cuanto están o por no pedirle un gusto o porque no tenía cambio o porque si saco la billetera me la manotea luffy por la ventana, ósea que... No se si emigre a este planeta por error o si todos somos igual de pelotudos... (en ningún momento pensé en terminar así esto jaja)
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